Si cantas “Duérmete niño, duérmete ya”, este artículo es para ti

Joan Sebastian | 7 octubre, 2019 | Compartir:

¿Cuándo dormirá mi bebé toda la noche? ¿Por qué se despierta cada cinco minutos? ¿Es mejor que se duerma en el seno o con el biberón? Estas son algunas de las preguntas más frecuentes que recibe Montserrat Bordas, educadora , psicóloga, doula postparto, coach de padres y especialista en sueño infantil, con quien conversamos de este tema. !No te pierdas lo de los sonidos blancos!

Para empezar, y durante toda la plática, enfatizó que cada bebé es diferente, con una personalidad propia y que eso influirá en el sueño del infante, al igual que la ansiedad y el estrés que le puedan transmitir los padres.

Entonces, ¿no sabremos cuándo volveremos a dormir la noche completa?

Sí. De acuerdo con Montserrat, algunos empiezan a dormir la noche entera a los cuatro o seis meses, pero hay otros que pueden durar hasta dos o tres años para lograrlo. Detalla que depende del niño, y debe ser sin la intervención de los progenitores. Una investigación afirma que el sueño no es un proceso que se pueda forzar.

“Que el niño comience a dormir la noche completa depende en su gran mayoría de la rutina familiar y cómo los padres manejen la rutina del sueño”.

Montserrat Bordas

3:30AM, el sueño más bueno y de repente: el bebé despierta ¡Por qué!

Para continuar, Montserrat nos explica: “Una noche completa para un bebé equivale a cinco horas corridas, entonces la expectativa de un adulto de que dure al menos nueve o seis horas, está mal”.

Añade que todos despertamos durante la madrugada, la diferencia es que los mayores cambian de posición y siguen durmiendo, pero los más pequeños necesitan alimento o saber que sus padres están cerca.

“No hay un margen o razón específica por la cual cada niño se despierta…”

Montserrat Bordas

La especialista hace la salvedad que “hay bebés que te pueden dar incluso hasta 10 horas de sueño, pero hay que tener en claro algo, durante ese lapso él despertó y siguió durmiendo sin asistencia de los padres”.

El colecho (cuando el bebé duerme en la cama con los padres)

La Academia Americana de Pediatría y la Academia Canadiense de Pediatría indican que el colecho está contraindicado cuando es compartiendo la misma cama, por el riesgo de que la mamá o el papá aplasten el bebé o se asfixié con una almohada. Sin embargo, Montserrat dice que dicha investigación se basó en el riesgo que conlleva que el infante duerma con adultos que consuman pastillas para el sueño.

Aprovechó para contrarrestar la información afirmando que esta práctica tiene muchos beneficios, como el fomento de la lactancia materna y que los padres no tengan que trasladarse a otra habitación para cuidar al bebé cuando despierte.

Resalta, además, que los primeros cuatro meses del niño fuera del útero son para estar como un canguro, mínimo hasta los seis meses. Durante ese tiempo “necesitan apego, seguridad y movimiento”.

Para aquellos que están en contra de dormir con el niño en el mismo espacio, Montserrat advierte que al llevarlo a una habitación solo, lo están forzando a una independencia prematura “que no está bien”.

Tomando como ejemplo la cultura japonesa, donde los niños duermen con los padres hasta los seis años, la coach explica que la independencia se logra de día, no de noche. Agrega que le “cuesta ver a un adolescente que duerma con sus padres… llega un momento donde el niño quiere su independencia innata, no presionada”.

Entonces ¿sí o no?

“El método correcto sería que el niño duerma en la habitación con la madre, el padre, pero en su propia cuna”, dice Montserrat.

Diversas formas para que se duerma

“La clave en cuanto al sueño del bebé no es que se duerma solo, es tener diversas rutinas para el sueño: en el seno, en el carro, en los brazos, con la abuela, con la tía o el papá”.

Cuando él aprende que hay diversas maneras, lugares y dinámicas entonces no está condicionado a que solamente lo hará de una manera, aunque hay que tener en cuenta que siempre va a preferir a la mamá”, explicó.

Monserrat afirma que “malas rutinas durante la infancia, las negativas” son un factor relevante cuando se  habla de problemas de sueño en adultos que necesitan somníferos.

En sus años de experiencia, dice que el instinto e intuición materna son de suma importancia para entender a los infantes durante ese proceso.

Sonidos blancos, un método para ayudar a dormir

“Cuando el bebé está en el útero de la madre tiene muchos sonidos blancos o naturales. Puede sentir los latidos del corazón de la mamá, el líquido amniótico y los que provienen del sistema digestivo”. Estos sonidos ayudan a bajar la ansiedad del infante, a adaptarse, sentirse más cómodo y le ayudan dormir.

Este tipo de ruido es el ideal para enmascarar o tapar otros sonidos provenientes del ambiente, como autos, una construcción o el ladrido de un perro que pudiera despertar al infante.

Ejemplo:

¿Horario o rutina de sueño?

La psicóloga hace la aclaración que “lo importante son las rutinas de sueño, no los horarios”. Esto quiere decir que si al niño le dan la cena y luego lo llevan a la cama a dormir, él va creando un hábito.

“Hay que saber identificar cuando el niño tiene sueño y no guiarse de que ya es la hora de dormir. Si tiene sueño: vamos a dormir”. También hace énfasis en que las siestas son durante el día y el acto de dormir se da en la noche. Él puede estar acostado hasta 15 minutos, y “para él eso es una siesta”.

“Para los recién nacidos todo es aleatorio, o sea, no hay un horario para que se duerman”.

Montserrat Bordas

Otro dato interesante es que los bebés lactados pueden al mes identificar el día y la noche, porque se les transmite la hormona del sueño con mayor rapidez. “Los que consumieron fórmula les puede costar un poco más”.

Un estudio de la Asociación Española de Pediatría corrobora esta información, explicando que la leche materna contiene endorfinas, sustancias que inducen al sueño.

Cuando un bebé nace, la vida de los padres y de todos los que se involucren en la crianza de ese nuevo ser cambia radicalmente. Su rutina de sueño no debe ser un problema. Recuerda: él tiene personalidad propia y, en vez de moldearlo a tus parámetros, regálate la oportunidad de aprender a conocerlo poco a poco.

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