Relaciones Tóxicas #1: Pasivo-Agresivas

Camille Suazo | 24 noviembre, 2016 | Compartir:

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Una de las personalidades tóxicas más peligrosas es la pasivo-agresiva. “Estas personas se caracterizan por no expresar de manera clara y directa sus sentimientos, preferencias u opiniones personales, mientras intentan, de manera indirecta, manipular al otro a ceder”, comenta Amarilis Ortiz, psicóloga, mentora y terapeuta con más de 14 años de experiencia en el área.

El término clave a la hora de hablar de personas pasivo-agresivas es la manipulación. Estas personas se comportan como lo hacen porque quieren controlar y someter a su pareja de manera indirecta. No encaran las situaciones, prefieren hacerse las víctimas e ignorar los conflictos.

ATENCIÓN: Si cada vez que tú y tu pareja entran en una discusión, tú o tu pareja recurren al silencio, a ignorar al otro, a revisar Facebook de manera compulsiva mientras el otro pierde la cabeza sobre el tema de discusión: están siendo pasivo-agresivos.

Según explica Ortiz, estas personas condicionan sus acciones y reacciones al otro, en otras palabras, culpan a su pareja por todas las dificultades que puedan enfrentar. Un AP, o persona pasivo-agresiva, es manipulador y engañador, se aprovecha del otro, y no lo aprecia ni lo cuida. Recurren a una supuesta sumisión para luego sacar ganancia manipulando y extorsionando al otro.

“Cualquier relación que no se fundamente en el respeto mutuo, el buen trato y la dignidad humana entonces es por definición una relación conflictiva que tiene alto potencial de convertirse en una relación tóxica”.
Amarilis Ortiz
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Frases típicas de una persona pasivo-agresiva

1. “Haz lo que quieras…”

Pero todas sabemos que esa frase tiene una segunda: “Haz lo que quieras… Pero nos encontramos en la bajaíta”. Quienes son pasivo-agresivos nunca expresan de manera clara o directa sus sentimientos, preferencias u opiniones personales.

2. “Si tú no hicieras eso…”

Una constante de los pasivo-agresivos es culpar al otro por todas y cada una de sus acciones y reacciones. “Es que me desesperas”, “Si fueras más atento”, “Tú me haces reaccionar así”… Esas frases se traducen al español como: “Todo es tu culpa, no mía“, según esa persona.

3. “Toma, hazlo tú…”

Sumado a todo, los pasivo-agresivos se ofenden con gran facilidad. El más mínimo de los comentarios lo vuelven casi el fin del cosmos…Cuando solo le dijiste que abrió el cartón de jugo del lado que no era.

4. “Pensé que lo sabías…”

Los pasivo-agresivos no tienen como primera opción dar su opinión o externar sus sentimientos para evitar y resolver y problema. Esperan que se desate el conflicto, y luego dicen, “Yo asumí que tú sabías que eso iba a pasar”, cuando en realidad sabían que no. Alegan ignorancia y omiten información importante para manipular y herir al otro de manera indirecta.

5. “Claro, me encantaría…”

Cuando en realidad no tienen el más mínimo interés por lo que le dijiste y tienen una cara tan desinteresada que te confunden. Los pasivo-agresivos prefieren someterse a sus parejas, para luego solo quejarse y manipular para sacar provecho de las situaciones.

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¿Estás siendo pasivo-agresiva?

Aunque las descripciones suenan terribles, si somos sinceras, aceptaremos que alguna vez hemos sido pasivo-agresivas. Quizás en la forma de responderle a los demás, o las intenciones con las que decimos ciertas cosas…Pero no todo está perdido. Cuando te escuches diciendo una de esas frases, o algunas similares, detente. Pide disculpas y cambia tu actitud. Al final de cuentas, ser pasivo-agresivo te hará daño a ti también. Si estás en una relación y estás tratando a tu pareja de forma pasivo-agresiva, tarde o temprano tendrás que enfrentar las consecuencias.

Aunque sea difícil ser directas y sinceras con nuestros sentimientos y opiniones algunas veces, vale mucho más que digas lo que sientes y piensas, a que te lo tragues y más tarde lo uses como arma de fuego. Es mejor enfrentar los problemas y resolverlos lo antes posible que tener que sufrir las consecuencias de no hacerlo. La hierba mala hay que sacarla desde la raíz, no solo podarla. ¡Saca esas raíces de amargura de tu corazón! ¡Dile NO a la actitud pasivo-agresiva!

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