De los lazos de su hija, a todo un negocio

Viena Divaluna | 9 julio, 2018 | Compartir:

Lazos para niñas… eso fue lo que inspiró a Brenda Liseth Ramírez Yanes, quien es nada más y nada menos que una guatemalteca residiendo en Santiago gracias a que su esposo lo trasladaron a trabajar a República Dominicana, quien nunca imaginó que el nacimiento de su hija y su pasión por vestirla con lazos para el cabello, iban a dar chispa a su vida.

Todo comenzó cuando Brenda, tras el nacimiento de su hija, se volvió aficionada a los lazos y accesorios para el cabello, pero siempre quedaba decepcionaba por las limitaciones que tenían los que encontraba en el mercado. Esto le dio una idea: hacerlos ella misma. De esta manera, y sin saberlo, su hija se convirtió en su primera clienta y musa.

Lazos para niñas

Con una modelo que la inspirara, entonces armó su esquema de trabajo y la política personal de que cada accesorio es único. Por esta exclusividad, primero ella conversa con las interesadas de la idea, luego analiza la ropa con la que el lazo será combinado hasta que lleva al diseño final.

¿Qué tiempo le toma? No hay uno exacto. Brenda afirma: “No es fácil medir el tiempo de un accesorio específico, porque a veces algunos materiales pueden llevar días en encontrarlos. Por ejemplo, puedo dedicar una tarde completa en encontrar la tela correcta que posiblemente utilizaré en unos pocos accesorios únicos. En el caso de los bonét puedo dedicar varios días encontrando todas las flores que combinen perfectamente en su conjunto”.

Esta forma de selección y las solicitudes de cada clienta, fue afinando el trabajo de Brenda. Eso la llevó a ser más autodidacta, ya que veía muchos videos en Youtube e investigaba en internet… y así fue aprendiendo por ensayo y error.

Lazos para bebé

De esos aprendizajes, nació “Created by Pau”; el negocio donde Brenda personaliza diferentes gustos y los vuelve lazos de colores y tonalidades que asemejan la naturaleza, la moda vintage y europea. Y además, con el que define su territorio dentro de un mercado competitivo en lo que fabricantes a grandes escalas terminan por desaparecer a los pequeños emprendedores. “Mis lazos no pueden compararse, los productos masivos son eso, millones de copias hechas con los menores costos posibles. Mis productos son hechos bajo pedido, cada uno es único y hecho siguiendo los gustos de cada clienta. El producto no es la única relación con la clienta, muchas veces nos vamos conociendo desde que están embarazadas hasta que las niñas van creciendo. Más que un producto trato de que cada compra sea una experiencia, que podamos compartir un poco”.

Con tanta claridad de lo que es, entonces ¿qué sigue? Cumplir metas. Su visión a mediano y largo plazo, es dedicarse 100% a esta actividad que asegura que ama y con la que se visualiza de forma internacional, inclusive. “Aunque República Dominicana es mi prioridad ahora, me gustaría mucho comenzar a incursionar en otros países”.  

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