Carolina Santana Sabbagh: de las mil preguntas al comentario atinado

Viena Divaluna | 2 diciembre, 2018 | Compartir:

Dice un refrán que “lo que está para ti te llega aunque te quites, y si no lo está, no se da aunque te pongas”. Y si para representar el significado de eso se necesita modelo humana, entonces… ¡le presentamos a Carolina Santana Sabbagh! Curiosa, abogada, comentarista y activista.

Egresada de la Escuela de Leyes de Harvard, donde hizo un máster en Políticas y Comunicaciones; de la Universidad de Sevilla, en la que cursó otra maestría en Leyes y de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en la que culminó su licenciatura en Derecho y donde actualmente es profesora, Carolina cayó en los medios casi por casualidad.

“Hace dos o tres años, Marino Zapete comentó unas informaciones acerca de cómo los gobiernos manipulan las redes sociales para aparentar apoyo ciudadano. Ése fue mi tema de tesis en la maestría, así que lo llamé para pedirle unos datos de lo que había comentado porque eso me ayudaba a mantenerme actualizada y documentada sobre el tema. Cuando le comenté que ése había sido mi tema de tesis, me dijo que fuera a una entrevista en su programa El Jarabe. Esa entrevista despertó el interés de otros programas que también me llamaron para entrevistarme”, recuerda.

Outfit completo, ropa, zapatos y accesorios: Bershka.

Así, aunque nunca “se quitó” -para darle mejor representación al refrán- pasó a los programas Enfoque Matinal, cubriendo las vacaciones de Altagracia Salazar y una entrada temporal en el espacio conducido por Huchi Lora y Amelia Deschamps, El Día. También pasó a ser parte de Telenoticias, en el segmento de opinión “Usted tiene la palabra” que se transmite cada viernes. De ahí, la conoce la mayoría.

Es justo en ese espacio, proyectando una imagen formal y equilibrada, en el que vemos una comentarista a favor de la igualdad de trato para las mujeres y que hace comentarios muy reflexivos que invitan a pensar a los espectadores en qué hacen para pasar de la opinión individual a la acción colectiva en pro de una mejor sociedad, menos doble moralista.

Su evolución en los medios y ese pensamiento crítico llevó a Revestida a tenerla en la mira para esta entrevista. De paso cuando conocimos su naturalidad, sencillez, optimismo y entusiasmo, destructuramos su vestuario habitual; y la invitamos a ser más casual y usar atuendos que tal vez nunca utilizaría durante su segmento. Así hoy, Carolina más que dar una opinión, provocará más de una.

Fotografía: Carlos Olivero – Estilismo: María Elena Roquel – Maquillaje y peinado: Avis Vásquez   

Mientras le fuimos haciendo tres cambios, de la mano de María Elena Roquel, también le fuimos preguntando:

¿Qué trabajas fuera de la pantalla?
Soy investigadora para la PUCMM y realizo consultorías sobre mis áreas de especialidad.

Su lucha a favor de las mujeres

¿Cuál es la posición actual de la mujer en el mundo de las noticias?
La misma que en casi todos los ámbitos: una posición desigual. Las mujeres profesionales en el país se preparan más, pero no pasan de gerencias medias y ganan menos que los hombres por igual trabajo, según lo demuestran varios estudios.


¿Te consideras feminista o simplemente alguien que busca la igualdad?

Es lo mismo. Una persona feminista es una persona que cree en la igualdad de los varones y las mujeres. Se ha querido dar otro significado al término, uno peyorativo; para que la gente no se sienta cómoda diciendo que procuran la igualdad […]

Aquí no tenemos problemas con condenar los feminicidios, pero somos gente muy tímida para condenar sus causas y su antesala, porque todavía es mal visto ser feminista. Pero, eso ya está cambiando muchísimo y rápido. Va a terminar de cambiar pronto y, cuando lo haga, habrá sido mejor haber estado del lado correcto de la historia desde el principio, para que no nos avergüence haber fallado por simple moda.

Outfit completo: Armario 103, zapatos: Bershka.
En ese mismo orden, vamos a una realidad: las facultades rebosadas de mujeres, pero directoras de periódico y medios en RD, hay muy pocas. 
¿Por qué crees que existe esa carrera de obstáculos?

Así es. Y eso que dices lo avalan las cifras y los datos. Las mujeres somos la mayoría en las aulas universitarias y en las gerencias medias. Es decir que, somos las más entre la gente que está entrenada y tiene experiencia para los puestos directivos, pero en los cargos de dirección somos la minoría. A eso se le llama “el techo de cristal”, una barrera invisible que no permite el ascenso de las mujeres.

Es un tema cultural y social. Hay puestos que esta sociedad y sistema creen que “son para hombres” y al final se están perdiendo de todo el conocimiento y la experiencia de la mayoría del personal calificado, solo por prejuicios.

Su proceso de pensamiento 

¿Cuál es tu proceso para construir tus comentarios?
Para mí es un tema de “cruce” de informaciones y datos. Veo un problema y me hago preguntas desde distintas disciplinas: ¿Qué dice la ley sobre eso? ¿Qué está haciendo el gobierno? ¿Hay datos y estadísticas, son confiables, cuáles faltan, por qué faltan, quiénes se benefician de que falten, son recientes? […]

La verdad ese proceso me recuerda mucho a cuando era niña. Mami y papi tenían que sacarme de las conversaciones de los “grandes” porque “preguntaba demasiado ‘por qué’” y no los dejaba hablar tranquilos. Creo que el proceso para hacer mis comentarios es similar a eso: pregunto ‘por qué’ mil veces y luego cruzo las respuestas, para tener una mirada integral del problema o para explicar lo que no me “cuadra” de las respuestas que obtuve.

Tshirt, pantalón y zapatos: Bershka; abrigo: Abrash Store; accesorios: Sole Store.
¿Por qué crees que tus opiniones se hacen virales?

Creo que algunas se han hecho virales,  porque son sobre temas que me preocupan de verdad, que a veces tengo que hacer un esfuerzo consciente de no emocionarme demasiado frente a la cámara si el tema me indigna, y eso hace que la gente sientan que son sinceros. También creo que “cruzar” datos de distintas disciplinas es algo que no siempre se estila fuera de la academia y que a veces ha resultado en un ejercicio interesante para la gente que consume información de los medios de comunicación.

Del futuro y la vida

Siendo joven, ¿por qué estás en un medio tradicional y no has hecho tu espacio en una plataforma digital?
Todo tiene su hora. Esta experiencia en medios me ha servido de entrenamiento y me ha dado herramientas para los próximos pasos.

Muchos presentadores o líderes de opinión terminan enganchados en la política… ¿Te ves en un futuro desempeñando un rol de servicio público o como presidenta?
Yo empecé en el servicio público, siempre en posiciones técnicas, no políticas. El tema del servicio público es un interés natural, por eso lo analizo en el programa. Pero, ese mundo del servicio estatal tiene un tope que yo siento que alcancé. Las posiciones son técnicas hasta un punto, de ahí para arriba casi siempre hay que estar enganchado en la política.

En cuanto a cargos electivos, que requieren estar en un partido y hacer campaña, el “pica pollo”, la compra de cédulas, la trampa, las escuchas telefónicas, adeudar favores que no se pagan nunca, el chantaje, la corrupción… la verdad es que como funciona ese tema aquí, no creo que eso sea para mí. Si para llegar a algo, en cualquier aspecto de la vida, hay que dar codazos, no me interesa.

¿Tienes algunas palabras que representen todo lo que piensas de la vida?
“Invoca a Peralejo.” Lo llevo grabado en una pulsera que nunca me quito. Es un verso de una canción de Silvio Rodríguez que nos cantaba papi cuando estuvo batallando contra el cáncer. Peralejo fue una batalla de la independencia cubana. Los soldados de los “buenos” eran pocos y los “malos” eran muchísimos, pero los buenos ganaron. Igual que a Papá con aquel cáncer: los números no estaban a su favor, los médicos le daban cinco años de vida, pero al final venció la enfermedad.

“Invoca a Peralejo” es una invitación a intentarlo, a echar el pleito, a enfrentar a la adversidad o a la maldad, con la convicción de que podemos triunfar, digan los números y los grandes lo que digan.

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